Ángeles de la Guarda

Son la contraposición de los Ángeles Caídos, ya que en vez de quererte herir, como es el caso de los anteriores, los primeros son seres espirituales a los que Dios ha enviado a tú vida, con la misión de proteger a un grupo determinado de personas, ellos siempre estan a tu alrededor y protegerte de todo mal; además de eso te ayudan a tomar la decisión correcta.

Muchos de estos ángeles son familiares que ya no estan con nosotros físicamente o en nuestra vida, porque ya han muerto.

A pesar de esto cumplen con la función de ser mensajeros de Dios, como es el caso del Ángel Gabriel cuando se le presenta a María y le da el mensaje de Dios en el cual le revela que ella ha sido seleccionada, de entre todas las mujeres, para ser la madre de Jesús, Dios en su forma humana.

Cada uno de nosotros tenemos asignado a uno o varios  ángeles guardianes, cuya misión es la de permanecer  a nuestro lado, desde el día en el que nacemos hasta el día en el cual morimos.

Poseen poderes celestiales, protejen de todo mal a sus protegidos y más aun de la influencia negativa de los demonios. Son aquellos que te cuidan todo el día y velan por el bien de tus sueños, durante toda la noche.

En el aspecto físico, poseen muchas formas porque se presentan de forma diferente con cada protegido y de acuerdo a la circunstancia en la cual se encuentren. Sin embargo la forma en la cual los reconocemos más comúnmente es todo vestido de blanco o plateado, con el pelo rubio, alas enormes y emplumadas, sanas, brillantes y blancas

El Ángel guardián está ligado a cualquiera que viva en la gracia de Dios, es aquel que tiene la tarea de guiarnos por el camino del bien, por el camino de Dios, para poder llegar a la vida eterna; no nos obligan a seguir ese camino sino que nos aconsejan de la mejor forma, con la finalidad de mantenernos siempre en el camino correcto. Él nunca nos abandonará ni en esta ni en otra vida, siempre  podremos contar con su presencia.

Cabe destacar que nuestro Ángel guardián es un guerrero, un luchador fuerte y valiente que está a nuestro lado en cada batalla de la vida y nos protege cuando somos demasiado frágiles como para hacerlo solos. Y del mismo modo es nuestro mensajero quien le entrega nuestros mensajes a Dios, entendiendo a estos como nuestros anhelos, peticiones, deseos, entre otras cosas que queramos.

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