Es una mujer joven de lagos cabellos, quien tiene cadenas en sus mano y llamas de fuego que estan quemándole todo su cuerpo. Suele aparecerse en los pueblos del interior de Venezuela y su origen se remonta desde el siglo pasado.
En muchos pueblos de Venezuela cuando muere una persona buena y generosa, la gente comienza a rezarle y a pedirle ayuda o consuelo espiritual a su alma, hasta que se le empiezan a atribuir milagros y favores a ese ser que ahora está en el más allá. Es por esta tradición que han nacido muchas “ánimas” queridas y veneradas por la gente tales como Juan Salazar, El Anima de Taguapire, entre otras.
Sin embargo una de las más conocidas es «El Anima Sola» y a pesar de que su origen es muy misterioso, dentro de las imágenes impresas que se tienen de esta, suele aparecer como una mujer joven y blanca, de larga cabellera, encadenada y cubierta por las llamas del purgatorio; ya que es el alma más solitaria y desamparada que “supuestamente se encuentra” en ese lugar de castigo.

La leyenda se refiere a un ser errante y atormentado, cuya aparición para aquellos que no tienen conocimiento o pecan por ignorante es benéfica aunque esto no es cierto, es un entidad altamente maligna.
Aquellos que se atreven a solicitar su apoyo o a invocarla deben alumbrar su imagen, es decir, encenderle una vela y se dice que su ayuda es más efectiva si se coloca la imagen de cabeza.
Cabe destacar que el hecho de que la leyenda diga «que es más efectivo colocar la imagen de cabeza» ya de por sí es algo totalmente negativo, errante y maligno porque de por sí, todas las cosas que se colocan alrevez, simbolizan al demonio, como por ejemplo un crucifijo alrevez o de cabeza. Así que evidentemente es algo negativo.

Muchísimas personas se niegan a pedirle favores a esta ánima porque, según cuenta su leyenda, luego de conceder el favor que se le ha pedido, a la persona que la ha invocado y después de concederle riquezas y buena suerte a sus devotos, les quita algo muy querido para ellos, algunas veces hasta un hijo. Porque obra con el dicho: “Ojo por Ojo, Diente por Diente”
Cuando se ve a alguien que anda por allí solo, vagando sin nada que hacer e inquieto, sin sentirse cómodo con nadie y en ningún sitio, la gente suele decir que está como “El Anima Sola”
