Son las vampiresas venezolanas y son muy engañosas, debido a que durante el día parecen ser unas mujeres comunes y corrientes pero durante la noche se trasforman en enormes pájaros negros, quienes con sus puntiagudos colmillos le succionan toda la sangre a la víctima que han seleccionado durante el día.
Es en la noche cuando la atacan, primero aterrizan sobre el techo de la casa de esta y luego los atacan. Por lo general sus víctimas son niños, a quienes dejan sin una gota de sangre en sus cuerpos.

Esta leyenda proviene de las poblaciones de la costa oriental de Venezuela como la Güiria, Irapa, Soro; entre otros pueblos de la región del Sucre. Y su origen proviene desde la época de la Conquista.
Se cree que estas brujas muerden a sus víctimas, ya que al día siguiente y luego del ataque, estas presentan una marca o “morado” en el brazo o en su yugular y amanecen más pálidos de lo normal o muy débiles e incluso pueden morir a los pocos días sino se ha destruido a la Bruja que los haya mordido con anterioridad . Si las comparamos con Lilith o la Lamia, vampiresa italiana, vemos que cumplen los mismo patrones en cuanto a la selección de sus víctimas, ya que las tres vampiresas, nombradas anteriormente prefieren a los niños como el blanco perfecto para su ataque.
Cabe destacar que estas brujas realizan una especie de hechizo o encantamientos sobre sus víctimas para que estas no se despierte, mientras que ellas cumplen su maléfico propósito, es decir, alimentarse de su sangre. Manteniéndolos en un sueño profundo hasta que esta cumpla su objetivo.

Lo más interesante en esta leyenda es que muchas personas y precisamente de esta zona, están totalmente convencidos de que se puede reconocer a una de estas brujas y detectarlas con anterioridad, durante el día y mientras que ellas son unas mujeres “comunes y corrientes” Puesto que parece que ellas pueden descubrirse por su forma de caminar, ya que no hacen ruido, cuando andan por la calle o que no dejan huellas sobre la arena cuando caminan sobre ella.
Otra forma de descubrirlas es debido a una extraña debilidad, que presentan en su brazo derecho, durante el día lo que evita que lo eleve o levante. Por eso es que cuando se cree que una mujer, es una Bruja Chupasangre, se la somete a caminar en la arena o por la calle y a levantar el brazo derecho; si esta se niega a hacerlo o no puede hacerlo sus sospechas son ciertas.
Su apariencia nos remonta a la antigua Grecia y a la Odisea en el episodio XIV, en el cual Odiseo y su tripulación deben enfrentarse con las Sirenas, que para esa época tenían esta forma.

La única forma de deshacerse de ellas o de destruirlas totalmente es mojándolas con agua bendita y en contra de su voluntad o frotar con ajo el cuerpo de la víctima para evitar que esta sea atacada de nuevo.
