
Según la Leyenda Venezolana, es una mujer hermosa, que posee dos colmillos largos y puntiagudos, al igual las vampiresas, quien viste una falda negra larga y un manto, se cree que la Sayona es una mujer de la época antigua española. Suele aparecerse en las calles cercanas a un cementerio, a las tres de la mañana, en Caracas y otras ciudades de Latinoamérica. Esta leyenda data desde la época colonial o al menos es lo que reza la leyenda.
Hace mucho tiempo, cuando las casas de Caracas, se alumbraban con débiles faroles, mucho antes de que la luz eléctrica existiera, La Sayona se paseaba por las calles de Caracas, con dirección a los cementerios. Aquellos que la han podido ver afirman que es una señora muy elegante, quien viste un largo vestido negro junto con una mantuana, poseedora de una gran belleza y sonrisa seductora, la cual desaparecía, cuando mostraba orgullosa ese par de colmillos enormes y puntiagudos.
Sin embargo ¿Quién es la Sayona realidad? Bueno es una pregunta, que hasta el día de hoy, se mantiene inconclusa, porque hay muchos testigos que afirman que es una mujer alta y esbelta, con una larga cabellera enrulada quien usaba una larga saya o falda, un fantasma femenino, que según las creencias de los caraqueños, disfrutaba espantándolos. Aunque se cree que su disfrute favorito consistía en espantar a los individuos que les agrada trasnocharse y salir de fiesta, específicamente, en altas horas de la noche.
Otros, en cambio, afirman o creen fielmente que en realidad hay más de una Sayona y que no es la única que existe, para ellos estas eran mujeres que, durante la época de la Colonia y hasta el siglo pasado, aproximadamente, salían de sus hogares a altas horas de la madrugada, con la finalidad, de encontrarse con algún desventurado enamorado. Ya que, para esa época, las mujeres eran damas decentes quienes no salían de sus casa a esas horas inapropiadas, es decir, en la noche.
Cabe acotar, que aquellas mujeres que lo hacían, se veían obligadas a hacerlo ocultándose tras un enorme y muy largo manto negro, para confundirse con la oscuridad, porque era muy mal visto, para la sociedad de la época colonial que las mujeres tuvieran estos comportamientos insanos. Por otro lado, si salían para encontrarse con algún amante o pretendiente, fuera de su matrimonio, debían verse con ellos en el sitio mas solitario, menos concurrido y lejano que existía, es decir, los cementerios. Debido a que, el adulterio era muy mal visto para la época. De hecho, se consideraba imperdonable que una mujer cometiera este tipo de actos.

Algunos dicen, que muchas de estas mujeres preparaban y tallaban unos muy largos y puntiagudos colmillos de Yuca, los cuales tenían al alcance de sus manos para colocárselos, en caso de que se les acercara algún enamorado curioso para darles un susto de muerte.
Uno de los supuestos avistamientos, de este fantasma femenino, registrados históricamente, tuvo lugar, hace mucho tiempo, en la ciudad de Caracas. Según la leyenda, un hombre joven y muy apuesto a quien le gustaba irse de fiesta a diario, especialmente a altas horas de la noche, amigo de las copas y serenato del corazón se cruzó con una hermosa damisela, muy misteriosa, en una esquina, quien sostenía un cigarrillo de forma elegante y sugerente entre sus blancos dedos. Por lo cual, el galante caballero le ofreció fuego para encenderlo, ella lo aceptó. Sin embargo, cuando el joven acercó el fuego a su rostro, observó dos largos colmillos, muy puntiagudos, que se asomaban de su boca brillando amenazadoramente.
Después de correr como diez cuadras a gran velocidad y muy asustado, el joven cansado y jadeando, se sentó en una acera para descansar. Tiempo después, una misteriosa niña, se sentó a su lado y él le dijo muy extrañado.
-¡Niña! ¿Cómo es que anda usted sola por aquí? Acabo de ver un espanto, una mujer con un dientes enormes.
Entonces la muchachita le preguntó, mientras sonreía enseñando sus propios y puntiagudos colmillos:
-¿Eran como estos?
Demás está decir que, aquel hombre, dejó de inmediato la bebida y los trasnochos por el resto de su vida.

Se cree que se puede ahuyentar a la Sayona persignándose o haciendo la señal de la cruz al aire; y si está muy cerca de ti, bastará con mostrarle un crucifijo o los dedos en cruz. Sin embargo, se debe evitar, bajo cualquier concepto, amenazarla ni con armas, ni verbalmente, porque de no hacerlo se quedará con su víctima hasta que ésta muera del susto.
Sin embargo, les recuerdo que yo solo estoy compartiendo ésta información, no estoy afirmando ni negando su existencia, eso depende de cada quien, ya que considero que eso es muy subjetivo. Lo que sí puedo decirles es que siendo venezolana y nativa de Caracas, Venezuela. no considero que se debería dejar de lado estas creencias porque vuelvo y repito: El hecho de que no podamos ver algunas cosas, no quiere decir que no existan. Más bien estos mitos y leyendas deberían dejarse con el derecho a la duda y más aún conociendo nuestras raíces y creencias, es decir, aquellas que han conformado nuestra esencia desde tiempos remotos.
Después de todo, es un hecho, que las brujas vuelan.

Referencia:
Franco, M., y Diaz, M. (1992). ¡Vuelven Los Fantasmas!. Caracas, Venezuela: Monte Ávila Editores Latinoamericana, C.A.
